La explosión fantasma: otro capítulo absurdo contra la normalidad escolar
La supuesta emergencia ocurrida en la Escuela Especial N° 1 terminó siendo otra muestra de cómo una versión falsa puede generar daño aun cuando el hecho que la originó no tuvo consecuencias. No hubo explosión, no hubo daños y no hubo personas afectadas. Pero sí hubo una alarma innecesaria.
El episodio comenzó con una cocina nueva, instalada pocos días antes en el establecimiento. Al encenderla, una corriente de aire proveniente de una ventana abierta agitó las llamas. A partir de esa situación, alguien instaló la idea de una explosión que nunca existió.
La palabra alcanzó para encender el circuito habitual: versiones exageradas, medios alimentados con información distorsionada y un intento de presentar la escena como si se hubiera vivido una situación límite. La realidad fue bastante menos cinematográfica y mucho más sencilla: una combustión súbita, sin consecuencias.
Desde el CPE se intervino para aclarar lo sucedido. Carina Lamperti, directora de Modalidad Especial, se reunió con el equipo directivo de la escuela y representantes de la comunidad educativa. También participaron Javier De La Vía, del área Técnica, y Santiago Lázaro, de Mantenimiento escolar.
En la reunión se explicó que el artefacto había sido probado luego de su instalación y que, tras una nueva evaluación, no se detectaron fallas. La hipótesis técnica fue que uno de los quemadores recibió una corriente de aire, lo que pudo derivar en un encendido retardado con combustión súbita. No fue una explosión.
La directora Liliana Sendón participó del encuentro y se acordó que la nueva cocina permanecerá sin uso hasta que Camuzzi haga nuevas inspecciones. La medida no modifica el funcionamiento cotidiano de la escuela, porque el resto de las cocinas ya fue habilitado por la empresa prestadora del servicio de gas.
El fondo de la discusión es más grave que el episodio en sí. Cuando se manipula el miedo para sostener una disputa gremial o política, los principales perjudicados son los alumnos. En Neuquén, la gestión provincial muestra avances en infraestructura, becas y salarios docentes, pero ciertos sectores continúan insistiendo con prácticas que toman a la educación como campo de batalla.