2026-09-11

Neuquén acelera también en el deporte: inversión, campeones y una transformación que gana terreno

La decisión de avanzar con la licitación del primer natatorio olímpico de Neuquén puede leerse más allá de la infraestructura deportiva. Con un presupuesto oficial superior a los $53.260 millones, la administración de Rolando Figueroa incorpora una obra de gran escala a una agenda que busca mostrar que los recursos provinciales no solamente se destinan a atender las necesidades vinculadas con Vaca Muerta, rutas, escuelas, hospitales y servicios, sino también a construir infraestructura social con una mirada de largo plazo.

Del anuncio a la licitación

El proyecto había sido anunciado por Figueroa el 1° de marzo, durante la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura, y ahora ingresa en una instancia concreta con el llamado a licitación. Ese recorrido tiene también una lectura política: el Gobierno busca transformar anuncios en obras con presupuesto, plazos y procesos administrativos definidos. El complejo, que se levantará en la Ciudad Deportiva de Neuquén capital, tendrá una pileta olímpica de 50 por 25 metros, ocho andariveles y otra semiolímpica, con un plazo previsto de 720 días de ejecución.

Una inversión que excede al deporte

La magnitud de la inversión convierte al proyecto en algo más que una respuesta a una demanda histórica de los nadadores. El natatorio permitirá que deportistas neuquinos entrenen y compitan en la provincia, pero también abre la posibilidad de recibir competencias de mayor nivel y posicionar a Neuquén como una referencia regional. En términos políticos, significa incorporar al deporte como política pública dentro de una estrategia de infraestructura que pretende acompañar el fuerte crecimiento demográfico que atraviesa la provincia.

Neuquén capital como cabecera, las regiones como próximo paso

Sin embargo, el desafío para el Ejecutivo será evitar que una inversión de semejante magnitud quede concentrada exclusivamente en la capital. Allí aparece uno de los puntos centrales del Plan Neuquén Vive: Figueroa anticipó la construcción de al menos una pileta por región, además de centros deportivos comunitarios, gimnasios y un centro de iniciación deportiva. La combinación plantea un esquema en el que Neuquén capital concentra la infraestructura deportiva de mayor complejidad mientras el Gobierno busca extender instalaciones de menor escala hacia distintos puntos del territorio provincial.

La apuesta por una provincia que crece

La iniciativa también se inscribe en una discusión más amplia sobre qué hacer con los recursos que genera una provincia en expansión. El discurso oficial viene planteando la necesidad de convertir los ingresos extraordinarios vinculados al desarrollo energético en infraestructura permanente. En ese esquema, rutas, escuelas o servicios básicos tienen una urgencia evidente, mientras que instalaciones deportivas de estas características representan una apuesta diferente: preparar a Neuquén para una población mayor y construir equipamiento público pensado para las próximas décadas.

Una obra que también construye identidad

El natatorio olímpico sintetiza así una parte de la estrategia política que el Gobierno pretende consolidar: utilizar la capacidad económica actual para dejar infraestructura que trascienda una gestión. El verdadero alcance de esa política podrá medirse cuando el proyecto avance, se cumplan los plazos y la expansión deportiva anunciada llegue efectivamente al interior. Si ese esquema territorial se concreta, el primer natatorio olímpico dejará de ser solamente una gran obra en la capital para convertirse en la cabecera de una política deportiva provincial con alcance regional.

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