Venezuela avanza en la fabricación de drones con apoyo iraní en base aérea militar
La alianza entre Venezuela e Irán se consolida con la instalación de una fábrica de drones en la base El Libertador. Este desarrollo marca un hito en la industria bélica del país sudamericano y genera preocupación por su impacto estratégico regional.
En plena tensión con Estados Unidos, Venezuela ha comenzado a fabricar drones militares en una base aérea estratégica con la supervisión de Irán. La información detalla que la producción se desarrolla en la base aérea El Libertador, ubicada en el estado Aragua, y refleja una evolución significativa en la capacidad tecnológica y militar del gobierno de Nicolás Maduro.
La alianza entre Venezuela e Irán no es reciente. Se remonta a los tiempos de Hugo Chávez y abarca áreas estratégicas y de seguridad. En 2022, durante un desfile militar, se exhibieron drones ensamblados localmente como el Antonio José de Sucre-100, modernizado con apoyo iraní. Esta transición de comprador a productor de tecnología militar representa un cambio en el equilibrio estratégico del hemisferio.
Actualmente, Venezuela produce varios tipos de drones: el Arpía 1 para vigilancia fronteriza, el ANSU-100 con capacidades antitanque, el Mohajer-6 para reconocimiento y ataque con misiles, y el Zamora V-1, un dron kamikaze. Todos están almacenados en el Grupo Aéreo de Inteligencia, dentro de la base El Libertador, bajo vigilancia del gobierno venezolano.
La base aérea El Libertador, la mayor del país, fue creada por resolución del Ministerio de Defensa y ha operado con distintos sistemas de combate desde su fundación. Además de sus funciones tradicionales, ahora aloja unidades de fabricación, mantenimiento y logística, con un enfoque creciente en el desarrollo de armamento autónomo.
En 2020, el gobierno creó EANSA (Empresa Aeronáutica Nacional) para desarrollar y ensamblar aeronaves y drones. Esta compañía pertenece en un 80% a Conviasa y en un 20% al Ministerio de Defensa, lo que confirma que la iniciativa tiene una clara orientación militar, más allá de los fines científicos o civiles que podría alegarse.
En 2025 se iniciaron obras de ampliación en la base que abarcarán 185 hectáreas. Según César Pérez, gerente de Conviasa, el objetivo es desarrollar drones civiles y militares. Estas obras confirman la creciente penetración estratégica iraní en Venezuela y refuerzan la intención del gobierno de lograr autosuficiencia en la producción de armamento, con posibles implicancias regionales en términos de defensa y geopolítica.
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