Lucila Crexell y una embajada atravesada por el costo político de Ganancias
La postulación para Canadá avanza en el Senado, pero en la provincia su nombre permanece ligado al voto por Ganancias y a la idea de un alejamiento de los intereses locales.
La postulación de Lucila Crexell como embajadora argentina en Canadá ya comenzó su recorrido formal en el Senado, pero en Neuquén el tema está lejos de leerse como una mera designación diplomática. Para una parte importante de la opinión pública provincial, su posible desembarco en ese cargo aparece asociado a una vieja herida política que sigue abierta: su respaldo al regreso del Impuesto a las Ganancias.
El expediente ingresó al cuerpo legislativo y fue girado por la vicepresidenta Victoria Villarruel a la Comisión de Acuerdos, donde se pondrá en marcha el análisis del pliego. Luego deberá volver al recinto para su votación definitiva. Sin embargo, más allá de los pasos institucionales, lo que rodea el caso tiene un fuerte contenido político.
En Neuquén, el nombre de Crexell sigue atado a la votación de la Ley Bases en 2024, especialmente por su acompañamiento al restablecimiento de Ganancias. Se trata de una decisión que impactó de lleno en una provincia con salarios altos en sectores estratégicos, como el petrolero, donde el tributo volvió a instalarse como un golpe directo sobre los ingresos de los trabajadores.
Para muchos sectores, aquella postura significó mucho más que una definición parlamentaria. Fue leída como una ruptura con la representación que debía ejercer y como una señal de alejamiento respecto de los intereses concretos de la provincia. Desde entonces, sobre su figura pesa la idea de haber priorizado acuerdos de poder por encima del mandato político que la había llevado al Senado.
Ese malestar se profundizó además por las versiones que, desde entonces, vinculan aquel voto con eventuales beneficios políticos posteriores. Aunque nunca hubo confirmación oficial sobre ese punto, en Neuquén se consolidó la percepción de que la embajada no sería un reconocimiento técnico sino una devolución por haber acompañado una decisión clave para el gobierno nacional.
En ese marco, la discusión en el Senado promete tensión. Mientras el oficialismo sumaría apoyos para avanzar, crecen las especulaciones sobre un eventual rechazo de Julieta Corroza. De confirmarse, sería una señal política fuerte y una manera de expresar en el Congreso un sentimiento que en Neuquén persiste con claridad: el de una sociedad que sigue viendo en Crexell el símbolo de una traición.
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