miércoles 05 de agosto de 2026    | Lluvia de gran intensidad 4.7ºc | Neuquen

EDITORIAL

Allá, a donde pocos llegan, también se escribe el futuro

La entrega de computadoras comenzó en una escuela con cinco alumnos, en un paraje al que la inmensa mayoría ni siquiera tiene en su GPS. Había un compromiso y a los chicos no se les falla

Allá, a donde pocos llegan, también se escribe el futuro

Mientras la nieve, el frío y los caminos difíciles invitaban a reprogramar la agenda, Rolando Figueroa hizo exactamente lo contrario. Fue hasta Cayanta, un pequeño paraje cordillerano que la inmensa mayoría ni siquiera tiene en su GPS. Estuvo donde tenía que estar y envió un mensaje mucho más potente que cualquier discurso.


No eligió una escuela grande ni una ciudad para mostrar una política pública. Eligió una de las escuelas más pequeñas de toda la provincia, con apenas cinco alumnos, para poner en marcha el Plan Pehuén y entregar las primeras computadoras de un programa que distribuirá 40.000 netbooks y 7.000 tablets en todo Neuquén. La señal fue tan clara como contundente: la igualdad empieza por quienes más lejos estuvieron durante décadas.


Pudo haber suspendido la visita. Las condiciones climáticas le daban argumentos de sobra. Sin embargo, decidió honrar su compromiso y, sobre todo, sus convicciones. Porque cuando se habla de educación, esta gestión viene demostrando que a los chicos no se les falla. Y esa coherencia termina construyendo credibilidad.


La escena en Cayanta sintetiza una forma de gobernar. La transformación educativa ya no pasa únicamente por inaugurar edificios, aunque las obras avanzan como pocas veces en la provincia. También implica ampliar escuelas, capacitar docentes, sostener uno de los sistemas de becas más importantes del país e incorporar tecnología para que las oportunidades sean verdaderamente iguales, sin importar el lugar donde haya nacido cada estudiante.


No es casual que las primeras computadoras hayan llegado a una escuela humilde perdida entre montañas. Es una decisión política que invierte el orden tradicional de las prioridades. En lugar de empezar por donde las cámaras siempre apuntan, el Gobierno decidió comenzar por donde históricamente casi nadie miró.


“Que un chico de Nahueve aprenda lo mismo que un chico de Neuquén”, resumió el gobernador durante la jornada. Ese objetivo explica por qué el Plan Pehuén nació en Cayanta. Porque cuando el futuro empieza por los últimos, deja de ser un privilegio para convertirse, finalmente, en un derecho. Neuquén tiene un fuerte sentimiento provincial -que es mandato ancestral conservar por siempre- y es precisamente por eso que decisiones como estas llenan literalmente de orgullo a los habitantes de todas y cada una de las regiones y localidades.

Te puede interesar
Últimas noticias