Producción récord
Vaca Muerta impulsa a Neuquén como motor energético del país
Neuquén se consolidó como el motor del desarrollo energético nacional gracias al impulso de Vaca Muerta, que permitió a la Argentina alcanzar en 2025 niveles históricos de producción de petróleo y ubicarse como el cuarto mayor productor de crudo de Sudamérica, superando a Colombia y con la mirada puesta en el podio regional para 2026.
El crecimiento sostenido del shale oil en Vaca Muerta fue clave para este salto productivo. Pero detrás de los números aparece un entramado de decisiones políticas, institucionales y técnicas que posicionaron a la provincia como un actor central del mapa energético del país. La gestión del gobernador Rolando Figueroa impulsó un esquema que combinó inversión, infraestructura, reglas claras y licencia social, creando un entorno estable para el desarrollo a largo plazo.
Uno de los pilares fue la definición de la energía como política de Estado. Desde distintos foros internacionales, Figueroa remarcó la necesidad de seguridad jurídica y previsibilidad fiscal para atraer inversiones. Ese mensaje fue reforzado ante empresas globales en escenarios clave del sector, donde Neuquén se presentó como un territorio con normas estables, permisos claros y continuidad en contratos y concesiones.
La provincia sostuvo una política impositiva consistente en el tiempo, sin cambios abruptos, incluso en contextos de volatilidad nacional. Esa previsibilidad permitió consolidar proyectos tanto convencionales como no convencionales y aprovechar al máximo el potencial de Vaca Muerta.
Otro factor central fue el fortalecimiento de la institucionalidad energética. El Gobierno provincial desarrolló una autoridad de aplicación con capacidades técnicas propias y conocimiento del territorio, garantizando una administración ordenada y eficiente del recurso. La planificación permanente, con metas claras y evaluación constante de resultados, se transformó en una marca del denominado “modelo neuquino”.
En ese esquema, la empresa estatal Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) se consolidó como un actor estratégico. Con más de 100 áreas reservadas para exploración y producción, GyP articuló capital privado, promovió licitaciones competitivas y acompañó la transición desde el desarrollo convencional hacia el no convencional. Su rol fue clave para generar valor agregado, impulsar innovaciones y fortalecer el desarrollo local.
La infraestructura fue otro eje determinante. La provincia avanzó en inversiones viales, energéticas, logísticas y de servicios para reducir costos y mejorar la competitividad del petróleo y el gas neuquinos. Obras estratégicas, como el bypass de Añelo, se desarrollaron con la participación activa del sector privado, bajo una lógica de cooperación público-privada.
Finalmente, el crecimiento productivo estuvo acompañado por una gestión ambiental responsable. Neuquén implementó políticas claras, sistemas de monitoreo de emisiones y mecanismos de participación social para consolidar la licencia social del desarrollo hidrocarburífero. El cuidado del agua, la reducción de emisiones y el compromiso con la transición energética forman parte de una estrategia que busca que el avance de Vaca Muerta se traduzca en beneficios amplios y sostenibles.
Con estos pilares, Neuquén no solo lidera el desarrollo energético del país, sino que empuja a la Argentina a ganar protagonismo en el escenario petrolero sudamericano.