Cambio climático
Por qué este verano “se siente distinto” en Neuquén
Uno de los cambios más notorios es el aumento de las llamadas “noches que no refrescan”.
El calor intenso que atraviesa Neuquén no es solo una percepción. El aumento sostenido de las temperaturas, la menor disponibilidad de agua y la mayor frecuencia de eventos extremos configuran un escenario que combina un verano más exigente con los efectos del cambio climático.
En los últimos días, el pronóstico volvió a mostrar un patrón cada vez más frecuente: temperaturas altas que se mantienen durante varios días, aire cálido persistente y tormentas aisladas. En paralelo, la provincia sostiene medidas preventivas ante el riesgo de incendios y se encuentra bajo emergencia ígnea y emergencia hídrica, en un contexto regional complejo para toda la Patagonia.
La pregunta aparece en la vida cotidiana casi de forma automática: ¿es solo clima de verano o algo más? La respuesta es clara: el verano siempre fue caluroso, pero ahora el calor es más frecuente, más intenso y más duradero, y se combina con sequías prolongadas y estrés hídrico.
Uno de los cambios más notorios es el aumento de las llamadas “noches que no refrescan”. Cuando la temperatura mínima se mantiene elevada, el cuerpo no logra recuperarse del calor del día, se acumula fatiga térmica y aumentan los riesgos para la salud, especialmente en personas mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.
El impacto también se siente en el agua. En distintas zonas de la provincia se registra una disminución de las precipitaciones y una tendencia a la baja en los caudales de los ríos. A esto se suma un cambio clave en la montaña: la elevación de la isoterma de 0 °C, que reduce la acumulación de nieve y afecta la disponibilidad de agua durante el verano.
Este escenario tiene consecuencias directas en la vida diaria: mayor demanda de agua y energía, tensión en los sistemas de abastecimiento, riesgos sanitarios durante las olas de calor y condiciones más propicias para incendios forestales. También aparecen fenómenos cada vez más visibles, como las floraciones de cianobacterias, favorecidas por el aumento de la temperatura y la menor circulación del agua.
Frente a este contexto, la Provincia refuerza políticas de prevención, monitoreo y planificación, y sostiene el llamado al uso responsable del agua y al cumplimiento de las restricciones ante el riesgo de incendios.
Temperaturas más altas, noches sin alivio y menos agua disponible no son un problema del futuro: ya forman parte del presente neuquino, y obligan a repensar hábitos, políticas públicas y formas de convivencia con un clima cada vez más extremo.
26.9ºc